Andrés, de 43 años, encontró una segunda oportunidad luego de vivir en situación de calle. Actualmente tiene un emprendimiento de venta de bolones con café y reside en el Hogar Comunidad de Calle del Patronato Municipal San José, institución que le brindó apoyo para superar las adicciones, acceder a un lugar seguro y reconstruir su proyecto de vida. Su caso refleja el impacto de los programas de acompañamiento dirigidos a esta población vulnerable.
La realidad de las personas que habitan las calles de Quito sigue siendo compleja. Según la Unidad Patronato Municipal San José, durante 2025 se atendió a 3.150 habitantes de calle, una población difícil de cuantificar debido a su constante movilidad. Para llegar a ellos, la institución aplica un modelo de intervención que prioriza el acercamiento directo en los espacios donde permanecen, con el objetivo de generar confianza y ofrecer acompañamiento social, psicológico y educativo.
El consumo de sustancias continúa siendo uno de los principales desafíos. Datos de la plataforma municipal Mi Ciudad señalan que el 72,8 % de los habitantes de calle presentaban problemas relacionados con el consumo de drogas en 2025. Frente a esta situación, el Hogar Comunidad de Calle trabaja en procesos de rehabilitación e inclusión social, logrando que al menos 20 personas al año superen sus adicciones y recuperen su autonomía, mientras las autoridades desarrollan nuevos estudios para comprender mejor las necesidades de esta población.

