El deterioro de la red vial estatal continúa generando impactos en la movilidad y la economía del país. Según datos del Ministerio de Infraestructura y Transporte, más de dos mil kilómetros de carreteras requieren circular con precaución debido a socavones, derrumbes, hundimientos y otros daños estructurales.
Además, cuatro vías estratégicas permanecen cerradas por afectaciones provocadas por deslizamientos, colapsos y trabajos de mantenimiento, lo que ha complicado la conectividad entre varias provincias y ha aumentado los tiempos de traslado.
Las consecuencias de estas afectaciones se reflejan directamente en el transporte de pasajeros y mercancías.
Conductores y operadoras reportan mayores tiempos de recorrido, retrasos en los horarios establecidos y un incremento en los costos de operación debido al desgaste de los vehículos y a la necesidad de tomar rutas alternas. Los usuarios también enfrentan inconvenientes, ya que trayectos que normalmente se completaban en menos tiempo ahora pueden extenderse por varias horas, afectando tanto actividades comerciales como desplazamientos cotidianos.
Especialistas advierten que, además de las lluvias intensas y los fenómenos naturales, existen factores relacionados con la calidad de los materiales, la contratación y la fiscalización de las obras que inciden en el deterioro de las carreteras. Ante este panorama, el Gobierno asegura que está ejecutando un plan de conservación y rehabilitación vial con una inversión de 125 millones de dólares para este año y una cartera de proyectos cercana a los 600 millones, con el objetivo de recuperar progresivamente la conectividad y fortalecer los corredores estratégicos del país.

