De polo a polo es la serie documental de National Geographic protagonizada por Will Smith, filmada a lo largo de más de 100 días y a través de 42.000 kilómetros desde el Polo Sur hasta el Polo Norte. El proyecto recorre distintos biomas del planeta para explorar su diversidad natural, cultural y científica, y en ese viaje la Amazonía ecuatoriana fue uno de los escenarios clave, destacando no solo por su biodiversidad, sino también por las historias, comunidades y territorios que la conforman.
Más que una simple locación, Ecuador fue parte activa de una producción de alcance global. El rodaje en el país se realizó junto a Urbano Films, productora ecuatoriana que asumió el reto de trabajar en un entorno complejo, sensible y de enorme valor natural y cultural, articulando el trabajo entre un equipo internacional y el conocimiento local del territorio.
Producción local, mirada global
En este episodio de Especialistas, conversamos con Roberto Aguirre, CEO de Urbano Films, para entender qué implica ser parte de una producción internacional de esta magnitud, cómo fue trabajar junto a Will Smith y National Geographic, y cuáles son los desafíos técnicos, humanos y narrativos de contar la Amazonía desde dentro.
La Amazonía en el centro del relato
Según adelantó Roberto Aguirre, el rodaje en la Amazonía ecuatoriana se realizó hace aproximadamente tres años, como parte de una producción de largo aliento. La serie se estrenó el 14 de enero y dedica dos episodios completos a la Amazonía, consolidando a este territorio como un eje central dentro de la narrativa global del proyecto y evidenciando la importancia de haberlo contado desde una colaboración entre una producción internacional y el trabajo de una productora ecuatoriana.
Más allá del alcance global del proyecto, la participación de una productora ecuatoriana en una serie de esta magnitud abre una conversación necesaria sobre quién cuenta las historias del territorio y desde qué mirada se construyen. De polo a polo no solo muestra la Amazonía al mundo, también plantea la responsabilidad de narrarla con respeto, conocimiento local y compromiso con las comunidades que la habitan.

