En un mensaje difundido la mañana de este 28 de noviembre del 2025, el presidente Donald Trump confirmó que su gobierno aplicará una pausa “permanente” a la migración procedente de países del Tercer Mundo. La decisión, respaldada por planes de deportación y revisión de visados, representa uno de los mayores endurecimientos migratorios de su mandato.
La declaración se produjo apenas un día después de un tiroteo en Washington D.C., atribuido a un ciudadano afgano, que dejó una integrante de la Guardia Nacional muerta. En ese contexto, Trump vinculó el episodio con lo que considera una crisis migratoria derivada de permisividad en la admisión de extranjeros.
En su mensaje, el mandatario explicó que la medida busca otorgar “el tiempo necesario para que el sistema estadounidense se recupere por completo”. Además, prometió revocar millones de visados expedidos bajo la administración previa, la del ex-presidente Joe Biden.
Como complemento, anunció el fin de subsidios y ayudas federales para los no ciudadanos, y la intención de desnaturalizar a migrantes que, según su criterio, representen una carga pública, un riesgo de seguridad o una amenaza al orden social. El anuncio marca una escalada en la política migratoria de la administración Trump, y su retórica ha impactado internacionalmente en varias potencias.

