Un pequeño terreno ubicado en la parroquia rural de Amaguaña es el protagonista de que «Mundo Girasol» ahora sea considerado un lugar que impulsa el agroturismo en Quito. Este emprendimiento nació hace un año de la mano de Johanna Oña y su prima Josselyn.
«Mundo Girasol» fue, en principio, un espacio pensado para la tranquilidad y recreación de las madres de Johanna y Josselyn. Las jóvenes emprendedoras plantaron girasoles en la parte inicial del terreno sin tener en cuenta que, meses después, se convertiría en una atracción turística de la parroquia.
Bajo las sugerencias de amigos, familiares y conocidos, Johanna y Josselyn comenzaron a plantar más de 6.500 semillas y, a medida que las plantas crecían, la vista del terreno se tornaba de color amarillo y el emprendimiento empezó a consolidarse. Esta alternativa de ocio, ubicada a 45 minutos de Quito, busca combinar la producción agrícola con actividades para los turistas.
El terreno de más de mil metros cuadrados ha sido escenario de pedidas de mano, sesiones de fotos y más. Pero también se ha convertido en un aula de clase donde los visitantes aprenden más sobre la siembra del girasol y sus cuidados.
Augusto Egred Saá, ingeniero en Agroempresas, resalta que el girasol es una de las plantas que necesita mucho sol y nutrientes orgánicos en el suelo, como fósforo, calcio y zinc, y que esto se puede lograr gracias a que en la Sierra ecuatoriana existe una buena cantidad de estos nutrientes.
Mundo Girasol forma parte de los 163 emprendimientos agroturísticos registrados a nivel nacional, según el Catastro Nacional de Establecimientos Turísticos del Ecuador, y sus ingresos ya superan los mil dólares semanales entre las entradas y la venta de estas flores.

