Israel lanzó nuevos ataques contra instalaciones estratégicas en Irán, incluyendo el complejo gasífero de Pars Sur, mientras Teherán confirmó la muerte de su jefe de inteligencia, Majid Khademi, en medio de una escalada del conflicto en Medio Oriente. Israel aseguró haber bombardeado instalaciones vinculadas al yacimiento de gas de Pars Sur, considerado el mayor del mundo, ubicado en el sur de Irán.
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que la operación dejó fuera de servicio una de las principales plantas petroquímicas del país, localizada en Asaluyeh, responsable de cerca del 50 % de la producción petroquímica iraní. Según indicó, tras este y un ataque previo, infraestructuras que representarían hasta el 85 % de las exportaciones petroquímicas de Irán habrían quedado inhabilitadas, lo que calificó como un “duro golpe económico”.
Medios iraníes reportaron explosiones en instalaciones del complejo energético, aunque señalaron que el yacimiento de Pars Sur no habría sufrido daños directos y se mantendría operativo. No obstante, los ataques afectaron a empresas encargadas de suministrar servicios básicos como electricidad, agua y oxígeno a las plantas petroquímicas, lo que provocó interrupciones en el funcionamiento del sistema industrial en la zona.
En paralelo, la Guardia Revolucionaria de Irán confirmó la muerte de Majid Khademi, jefe de inteligencia del cuerpo militar, tras un bombardeo atribuido a Israel y Estados Unidos. Desde Israel, tanto el ministro de Defensa como las Fuerzas de Defensa de Israel reivindicaron la operación, calificando la muerte de Khademi como “otro duro golpe” al aparato de seguridad iraní. Khademi había asumido el cargo en 2025, tras la muerte de su antecesor en otro ataque, y contaba con una trayectoria en áreas de contrainteligencia dentro del sistema de defensa iraní.
Los ataques se producen en medio de una intensificación del conflicto entre ambos países. En los últimos días, Irán ha lanzado múltiples ofensivas con misiles contra territorio israelí, causando daños materiales y víctimas. Las cifras de fallecidos varían según las fuentes. Mientras las autoridades iraníes reportaron más de 1.200 muertos en etapas iniciales del conflicto, organizaciones independientes elevan la cifra a más de 3.400, incluidos civiles. En Israel, los ataques iraníes y de grupos aliados han dejado al menos 22 muertos.
El ministro Israel Katz advirtió que las operaciones continuarán y que cualquier acción contra Israel profundizará el impacto económico y estratégico sobre Irán. En este contexto, el conflicto entra en una fase más crítica, marcada por ataques directos a infraestructura energética y la eliminación de figuras clave dentro del aparato de seguridad iraní.

