El nuevo capítulo de Cronistas retrata cómo se viven las fiestas de Quito a través de sus espacios más representativos. La iglesia de San Francisco destaca como punto de encuentro para visitantes y locales, rodeada de música, gastronomía tradicional y artesanías que reflejan la identidad de la ciudad en diciembre.
La iglesia de Iglesia de San Francisco fue levantada desde la segunda mitad del siglo XVI, cuando los primeros frailes franciscanos comenzaron a construirla apenas unos años tras la fundación de la ciudad. A lo largo de más de un siglo, entre 1535 y 1680 aproximadamente, se combinó la herencia europea con las técnicas indígenas, dando lugar a un conjunto religioso tan amplio que abarca convento, claustros, iglesias y patios. En su interior se conservan más de 3.500 piezas de arte colonial tipo esculturas, pinturas, retablos muchas de ellas clave para la historia del arte quiteño.
A esto se suma la visita a museos y espacios históricos que conservan el arte y la memoria de la ciudad. El episodio muestra el Museo de la Ciudad donde existe una mezcla entre historia, cultura y diversión que caracteriza a Quito en su mes de fiesta.
El Museo de la Ciudad ofrece una mirada profunda a la historia de la capital; edificado en lo que fue el antiguo hospital San Juan de Dios, su restauración y reconversión en 1998 permitió preservar arquitectura colonial como las columnas de piedra, patios y pasillos históricos y convertirlos en salas de exposición. Este espacio narra desde los orígenes de Quito hasta la vida moderna con exhibiciones permanentes sobre cambios sociales, urbanos y culturales. Al recorrerlo, se comprende la transformación de la ciudad a través de los siglos.
La celebración también incluye el ritmo de las chivas, con baile, luces y comparsas que recorren las calles capitalinas como un símbolo festivo. las “chivas” aportan el color, la música y el ambiente festivo. Estos vehículos buses o camiones adaptados, pintados con colores llamativos y convertidos en discotecas móviles recorren las calles de Quito durante las fiestas, con luces, baile, música en vivo o DJ, y a veces un tradicional “canelazo”. Las chivas permiten celebrar en grupo, divertirse y redescubrir la ciudad desde otra mirada: las calles se transforman en pista de baile, y la diversión se mezcla con la nostalgia de una tradición que se ha modernizado.

