El Comité Olímpico Ecuatoriano (COE) anunció el cierre de sus Departamentos Médico y Técnico a inicios de enero de 2026, debido a la falta de pago de las asignaciones económicas correspondientes a noviembre y diciembre de 2025 por parte del Ministerio de Deporte.
La decisión ha generado una crisis en el deporte ecuatoriano, ya que estos departamentos brindaban atención médica especializada, seguimiento técnico y apoyo directo a los deportistas de alto rendimiento.
Falta de pagos y asfixia económica
Según informó el COE, la medida responde a una asfixia económica institucional, provocada por el incumplimiento de las transferencias estatales. Además, la entidad señaló que el Ministerio de Deporte, a través de su Viceministro, ha manifestado públicamente que no reconoce la labor del COE ni de sus directivos.
Esta situación obligó al organismo olímpico a suspender servicios esenciales que, durante años, estuvieron al servicio de los atletas que representan al país en competencias nacionales e internacionales.
Impacto directo en los deportistas
El cierre de los departamentos implica la paralización de controles médicos, evaluaciones físicas, seguimiento técnico y procesos de preparación deportiva, fundamentales para el alto rendimiento.
Dirigentes y deportistas han expresado su preocupación por las consecuencias que esta decisión puede tener en la salud, el rendimiento y la carrera deportiva de los atletas, especialmente de aquellos que se preparan para competencias internacionales.
Crisis institucional en el deporte ecuatoriano
La medida encendió las alertas en el sector deportivo y profundizó el cruce de responsabilidades entre el COE y el Ministerio de Deporte, evidenciando la fragilidad del sistema de financiamiento del deporte nacional.
El COE advirtió que esta situación ya fue puesta en conocimiento de organismos deportivos internacionales y que afecta de manera directa los objetivos del país en su camino hacia los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.
Un panorama incierto
Mientras no se regularicen los pagos pendientes, el panorama para el deporte ecuatoriano sigue siendo incierto, con una crisis que pone sobre la mesa la urgencia de soluciones estructurales para garantizar la continuidad del alto rendimiento y la protección de los deportistas.

